
Cuando era niña, yo creía que el amor era tan fácil de encontrar como pasaba en los cuentos, con dragones y una princesa a quién salvar; fui creciendo acariciando ese sueño, y aunque han sido ya bastantes los intentos siempre termino con el corazón maltrecho. Y estoy aquí, intentando adivinar por qué el amor no ha querido anidar; debe existir un príncipe en algún lugar que igual que yo esté cansado de tanto intentar. Y aunque estoy muy malherida, no me daré por vencida.